Últimamente he salido más y he conocido a más gente, lógicamente. Vale. Pero esos que antes eran desconocidos han decidido que quieren convertirse en mis amigos y yo me pregunto: ¿por qué? Abro el Facebook y de vez en cuando tengo nuevas peticiones de amistad. ¿En qué momento de la noche, tarde o mañana has decidido que teníamos que ser amigos? Yo te conocí ayer y ya está. Si nos volvemos a ver será casualidad pero no porque sepas a través de mi muro de Facebook que un día determinado voy a ir a una discoteca en concreto. Yo, sinceramente, me siento vigilada. Que esto no es Twitter, que sigues a todo el mundo y no pasa nada porque seguramente lo único que haces es contestar algún tuit de alguien o retuitearlo. Pero Facebook…. Para mí es más personal y no acepto a cualquiera. Como cuando nos decían nuestras madres de pequeños que no nos fiásemos de nadie. Pues aquí igual. Que es verdad que ya has conocido a esa persona pero de una noche o un rato.

Yo de momento, a no ser que me ofrezcan algo muy interesante, no acepto. Quizá me pierda una relación emocionante, intensa o interesante pero por ahora no me arriesgo. ¿Para qué?

Por eso, de vez en cuando, paso. Las amistades que tengo las quiero mantener y de verdad en persona, no en mi perfil de Facebook.

Y tú, ¿aceptas a cualquiera en tu Facebook?

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